El problema es creer que los salarios pueden aumentar simplemente por decreto.
La verdadera mejora en la calidad de vida llega cuando crece la economía, cuando hay más inversión, más empleo, más infraestructura y más oportunidades para las pymes. Los salarios son consecuencia de una economía fuerte y productiva, no de una firma en un papel.
Cuando las decisiones se toman ignorando la realidad económica, quienes terminan pagando los costos son precisamente los trabajadores más vulnerables, a través de la inflación, la informalidad o la pérdida de empleos.
Chile necesita volver a crecer. Dejemos atrás las soluciones fáciles y enfoquémonos en generar las condiciones para que las familias puedan progresar con más oportunidades, mejores empleos y un futuro más próspero.