La salmonicultura ya representa cerca del 22% del PIB regional, genera empleo, inversión y crecimiento para miles de familias magallánicas.
Sin embargo, seguimos enfrentando trabas, burocracia y una visión que muchas veces parece más preocupada de poner obstáculos que de impulsar el desarrollo.
Tenemos una ventaja natural única en el mundo, nuestros fiordos y canales. Debemos aprovecharla con responsabilidad, tecnología e innovación, antes de que otros países desarrollen alternativas que nos dejen atrás.
También necesitamos que nuestras universidades participen activamente en la investigación y el desarrollo de soluciones que permitan fortalecer la sostenibilidad de la industria.
El futuro de Magallanes no se construye frenando oportunidades. Se construye generando empleo, inversión y crecimiento.
Es momento de tomarnos en serio el desarrollo de nuestra región.